Seúl
Seúl tiene cinco grandes palacios y merece la pena saber en qué se diferencian antes de ir, porque si no acabas viendo el mismo patio cinco veces. Pero también es la ciudad de la biblioteca dentro del centro comercial, del río iluminado y de los mercados que no cierran. Estos fueron nuestros cinco días.
Días 2 a 6Día 02 jueves, 14 de mayo 174.000 ₩
Aterrizar y sobrevivir
El día de aterrizar no cunde, y conviene asumirlo desde el principio. Entre recoger maletas, activar la eSIM y sacar efectivo se va la tarde entera.
Cogimos el bus 6015 desde el aeropuerto hasta la parada de Junggu-office, que deja a cuatro minutos andando del hotel. El billete se compra en una máquina: con tarjeta va bien, pero si pagas en efectivo hay que dar el importe exacto porque no devuelven cambio.
Lo único que hicimos después fue comprar la T Money y la cena en el konbini. Primera lección del viaje: la T Money se recarga en efectivo, así que ese dinero del cajero hace falta sí o sí aunque el resto lo pagues todo con tarjeta.

Día 03 viernes, 15 de mayo 173.000 ₩
Hanbok y palacios
El día grande de Seúl, y el que mejor nos salió por una decisión: alquilar el hanbok a primera hora. Llegamos antes de que abriera, sobre las ocho, y entramos en Gyeongbokgung con el palacio prácticamente vacío.
Gyeongbokgung es el palacio principal, el más grande y el del cambio de guardia. Dentro está el pabellón Gyeonghoeru, levantado sobre un estanque, que es la imagen que todo el mundo tiene en la cabeza cuando piensa en Corea. Con hanbok, además, la entrada a los palacios es gratis.
Un aviso que no habíamos previsto: el hanbok son varias capas de tela y en mayo ya aprieta el calor. En el palacio, que es llano, se lleva bien. El problema vino luego en Bukchon, el barrio de casas tradicionales, que es todo cuestas. Con el traje puesto y a pleno sol se hace duro, y los lazos empiezan a deshacerse de tanto subir y bajar.
Si lo repitiéramos: el palacio con hanbok a primera hora y Bukchon después, ya cambiados. Las fotos buenas salen en el palacio de todas formas.
La tarde la cerramos con Gyeonghuigung, que es gratis y suele estar vacío, Deoksugung, pequeño y rodeado de rascacielos, y el paseo elevado de Seoullo 7017 al atardecer.


Día 04 sábado, 16 de mayo 189.000 ₩
Jardín secreto y farolillos
Empezamos en Jongmyo, el santuario donde están las tablillas ancestrales de la dinastía Joseon. Es sobrio, silencioso y bastante distinto de los palacios: mucho menos concurrido y con otro ambiente.
Después el templo Jogyesa, que nos pilló en plena preparación del cumpleaños de Buda: el patio entero cubierto por un dosel de farolillos de colores. Es de las imágenes que nos traemos del viaje.
Comimos en Koong, la casa de mandu de estilo Gaeseong que está en Insadong y tiene Bib Gourmand de la guía Michelin. Las empanadillas son enormes y el caldo buenísimo. Unos 20 € los dos.
Por la tarde, el tour del jardín secreto de Changdeokgung, que solo se visita con guía y hay que reservar. Aquí va nuestro consejo más útil sobre Seúl: ese día ya llevábamos cuatro conjuntos de pabellones encima y llegamos saturados, así que no lo disfrutamos como merecía. No amontones palacios el mismo día. Repártelos y altérnalos con mercados o barrios, aunque sobre el papel parezca menos eficiente.
Y por la noche, sin planificarlo, nos cruzamos con el desfile de farolillos. Miles de personas caminando con farolillos encendidos y carrozas iluminadas por dentro avanzando despacio por la avenida. Fue lo más bonito del viaje.


Día 05 domingo, 17 de mayo 76.000 ₩ · sin contar el tour
La DMZ y el Seoul Forest
Salida a las seis y media para la DMZ, la Zona Desmilitarizada que separa las dos Coreas. Se creó con el armisticio de 1953, que detuvo los combates sin llegar a firmar la paz: técnicamente, los dos países siguen en guerra.
Es una franja de unos cuatro kilómetros de ancho que cruza la península de costa a costa a lo largo de unos 250 kilómetros. Y ahí está la paradoja del nombre: pese a llamarse desmilitarizada, es una de las fronteras más militarizadas del mundo.
En la visita se ven el tercer túnel de infiltración, un observatorio desde el que se mira hacia el Norte, y la estación de Dorasan, construida para una línea de tren a Pyongyang que nunca ha funcionado. Hay que llevar pasaporte sí o sí, los tours son obligatoriamente de grupo por normativa militar y la zona puede cerrarse sin aviso.
Nos lo pasamos mucho mejor de lo que esperábamos: el guía era divertidísimo y convirtió un sitio solemne en un día ameno sin quitarle ni un gramo de interés. Es de lo que más recomendamos del viaje.
Por la tarde nos fuimos al Seoul Forest, donde estaba montado el Seoul International Garden Show. Y ahí nos llevamos la sorpresa: tenía una sección oficial dedicada a Pokémon, la Pokémon Secret Forest, con guirnaldas de luces entre los árboles, jardines temáticos y figuras de Pikachu por el suelo del bosque. Llegamos al atardecer y solo pudimos verla de refilón, así que si vas a Seúl mira antes qué hay montado en el parque: cambia cada temporada.



Día 06 lunes, 18 de mayo 179.000 ₩
Gangnam de arriba abajo
Día de contrastes. Por la mañana el templo Bongeunsa y, cruzando literalmente la calle, la biblioteca de Starfield COEX, con estanterías de dos pisos en mitad de un centro comercial.
Después las tumbas reales de Seolleung, que son un parque con túmulos en medio de los rascacielos de Gangnam, y la zona de Lotte World.
En Gangnam está también la estatua de las manos del Gangnam Style, con una plataforma donde suena la canción y la gente se graba bailando. Nosotros no lo hicimos: hacía un calor considerable y había mucha cola. Lo dejamos en foto y seguimos.
De noche, la fuente del puente Banpo, que suelta agua de colores sobre el río Han. Y el DDP de Zaha Hadid, que iluminado parece una nave.

